25 de julio de 2010

"El" monumento

Característica del sitio
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México

El Monumento

Desde su inicio fue cuestionado, primero por haber sido calificado como el “Arco Conmemorativo del Bicentenario de la Independencia.” con lo cual se condicionaba su aspecto formal y con ello el imaginario colectivo. Segundo por el espectáculo político y pirotécnico desarrollado para su anunciación. Tercero por no haber sido un concurso abierto sino por invitación “a los mejores arquitectos de México”, dejando con ello a “los peores” arquitectos fuera de la jugada.

Entre los agraciados por la invitación se encuentran desde  el “gran tótem” de la arquitectura gubernamental Pedro Ramírez Vásquez -curiosamente asociado coyunturalmente a Fernando Romero- pasando por los inefables Teodoro González de León, Javier Sordo Madaleno y Alberto Kalach, hasta las nuevas promesas “emergentes” como Michel Rojkind o Tatiana Bilbao.

No todos los invitados se pusieron a trabajar ya que algunos declinaron la invitación – a saber -  por considerar que un arco limitaba su capacidad creativa o por que la misma idea y los recursos para realizarla no coinciden con la realidad socioeconómica del país, o por simple postura política de quienes declinaron la atenta invitación. Con ello se comenzó a generar cierta polémica sobre la pertinencia económica, simbólica e ideológica del proyecto urbano conmemorativo. 

Exento a cuestionamientos no lo fue el jurado, el cual fue tildado de parcial dado que algunos de sus miembros como Sara Tópelson y Felipe Leal (ajonjolíes de todos los moles y pipianes) fueron señalados flamígeramente por algunos de los concursantes como ex colaboradores y fieles amigos de algunos de otros participantes y por tanto la posibilidad de un fallo justo quedaba en entredicho.

Mientras todo esto sucedía el resto de los invitados siguieron trabajando entregándose a singular tarea. Entre tanto la prensa como los convocantes siguieron refiriéndose al concurso como “el arco bicentenario” lo que generaría en su momento más desacuerdos y polémicas. El día 15 de abril del 2009 se dan a conocer los resultados del concurso y con ello terminan de desatarse las envidias gremiales, las ambivalencias clasistas, la autocomplacencia creativa, el egocentrismo artístico, los afanes políticos y personales de un gremio que se percibe como autárquico y que pocas veces se ha distinguido por lo contrario.

Al día siguiente se difunde ampliamente el proyecto ganador, mismo que depara varias sorpresas entre el respetable: 
1. no es un arco
2. no fue ganado por “los consabidos” sino por un grupo de casi desconocidos (con el perdón de los citados) encabezados por Cesar Pérez y Martín Gutiérrez
3. los resultados se evidencian públicamente en el sitio donde reposará eternamente el monumento 
4. uno de los arquitectos concursantes -Michel Rojkind y su equipo- se burla del concurso al "participar para perder" con una propuesta sumamente crítica y altamente cínica , en la que se ejerce un total desacuerdo con la pertinencia de la convocatoria y la idea misma de edificar un monumento al Bicentenario. En su trabajo –por cierto de exclente factura- propone edificar un gigantesco y dantesco conjunto de 5 mil viviendas de interés social sobre el Paseo de la Reforma. El proyecto se plantea como irrealizable tanto por su complejidad formal y estructural, su costo y como por su uso habitacional popular, siendo esto último inaceptable para las buenas conciencias. La apuesta de Rojkind era abrir un debate sobre el uso de los recursos del país, sobre la importancia del espacio público, la reflexión y participación ciudadana con relación a la ciudad y sus elementos simbólicos. Si bien “la osadía del joven arquitecto” generó gran polémica horas después al anuncio del ganador, no logró abrir del todo el debate, particularmente en la opinión pública pues en el ámbito arquitectónico llegó a escandalizar y ofender a varios de sus colegas. Lo que si logró Rojkind  es que los medios difundieran únicamente dos proyectos, el del ganador y el suyo, dejando al resto de los participantes –o casi a todos- en el olvido mediático, asunto no menor para la mayoría de ellos.

En los días posteriores se desató otra polémica, misma que ha sido encabezada por Ramírez Vásquez y su novel colaborador, en la que se argumenta que se debe descalificar al proyecto ganador por no haber cumplido con las reglas de la convocatoria al diseñar una torre y no un arco. Ante estas afirmaciones un grupo de arquitectos se encargo de desechar públicamente la queja argumentando que en una de las reuniones aclaratorias del concurso, en donde todos estaban presentes, se acordó que el diseño no necesariamente tendría que ser un arco y que era posible proponer cualquier otro elemento formal. Sin embargo la dupla concursante insistió mediaticamente en la descalificación con la esperanza de que al haber obtenido el tercer lugar en el concurso, y dado que el segundo lugar otorgado a Isaac Broid  cuya propuesta tampoco es un arco, debería también ser descalificada y por tanto se les debería ser otorgado el codiciado primer lugar. Lo mas divertido de todo esto es que la propuesta de Ramírez y Romero no era propiamente arco sino un aro, por lo que la puntillosa argumentación descalificatoria no soportaba un simple análisis geométrico (recuerdo que cuando entré a la universidad a estudiar diseño un estudiante que se hizo pasar por profesor nos pidió comprar un compás de elipses). En todo caso la pataleta fue en vano.

Don Pedro
Placa escultórica al
Arq. Pedro Ramírez Vázquez
Museo de Antropología e Historía
Bosque de Chapultepec
Ciudad de México

Dos meses después toda atención mediática desparece, el gremio da por terminada la discusión  y enfocan sus energías creativas y emociones a otros proyectos. Solamente uno que otro periodista insiste en el tema y particularmente “Jacobo” quien en algún artículo, haciendo gala de lo que el considera su indiscutible ingenio setentero copiado de Luis Echeverría, califica formalmente a la propuesta ganadora como “la paleta mimí” en fútil intento por apodarla y compartir un poco de la futura fama del monumento. Seguramente es el único que sigue disfrutando de esa golosina sabor "cafe con leche".
 

A tres meses del aniversario formal del Bicentenario la construcción de monumento presenta un retraso tan grande como sus aspiraciones, todo indica que el llamado "eje central de las conmemoraciones", no podrá ser construido a tiempo aún dejando para después la plaza que conforma al monumento mismo, cancelando el mirador originalmente proyectado y el mejoramiento de un entorno urbano inmediato que ha sufrido de un alto grado de deterioro.

Al día de hoy el asunto se tiñe de grave, para la fecha conmemorativo el asunto será de orden fatal y se tendrá, en la mas pura tradición, que buscar culpables con nombres y apellidos, encontrar pretextos para justificar de último momento la falta de planeación inicial, la incapacidad administrativa, la falta de gestión urbana y la poca eficiencia en la ejecución de una obra calificada de “compleja” pero mas en su sentido simbólico que estructural. Esperemos que al autor (es) no sea señalado como culpable en su carácter de “el arquitecto”.

En todo caso lo mejor esta por venir y por verse, salvado u olvidado el retrazo y polémica que lo acompaña, el factor simbólico, representativo, estético y su pertinencia urbana quedará para entonces ser blanco de la crítica, la reflexión y el análisis que como hito y símbolo urbano requiere, lo que necesariamente no debe venir únicamente del gremio urbano, artístico y arquitectónico (favor de no mezclar) sino del habitante de la ciudad, del transeúnte que, finalmente es para quien se ha hecho.

Sustituibles
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México



De si mismo con charquito
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México




Leones
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México




Su mobiliario urbano
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México


Amistad es:
Puerta de los Leones
Reforma y Lieja
Ciudad de México